Looking in from the outside, salvage yards can be pretty intimidating. Large compounds filled with junk cars and scrap metal parts in huge heaps, big men in coveralls stained with all kinds of automobile oil imaginable, equipment so big, some are taller than even the big men.
All these makes for a menacing outlook, but when you combine them with the fact that almost all salvage yards are in remote locations, places close enough to the city, but far enough to not be in the way, you can’t help but remember your favourite horror movies and how the worst always seem to happen at places like these.
Si algo caracteriza a Houston, es que siempre hay algo nuevo que ver o visitar, no en vano es la cuarta metrópoli más grande de los Estados Unidos, en donde tanto niños como adultos disfrutan de incontables atracciones, museos, parques, restaurantes, centros comerciales, complejos culturales y deportivos.
Houston es una hermosa ciudad cosmopolita con una avasallante actividad artística en donde se mezclan la cultura y la pasión por la tecnología espacial.
Desechar el acabado y desgastado carro que te acompañó en todas tus aventuras, te solucionó más de un problema trasladándote de un lugar a otro y nunca te dejó “botado” es algo complicado y hasta emocionalmente difícil, pero cuando llega el momento en que el carrito ya no da para más, y debes tomar una decisión, surge la disyuntiva sobre qué hacer con el carro junke.
Explorar Houston siempre causa una nueva emoción y es que esta controversial metrópoli está en constante renovación, crecimiento y desarrollo, por tanto si de algo debes estar seguro es que jamás te arrepentirás de recorrerla.